Por qué conviene un catálogo de materiales compartido
Cuando varias educadoras cargan materiales para sus propias salas, surge una decisión de diseño chica con consecuencias grandes: ¿cada una arma su propio catálogo aislado, o todas suman a uno común?
El problema de un catálogo por sala
Si cada sala tiene su propio catálogo aislado, un material que ya cargó otra persona —"bloques de madera", por ejemplo— se vuelve a escribir desde cero cada vez que alguien más lo necesita. Con el tiempo, esto produce decenas de entradas casi idénticas ("bloques de madera", "bloques madera", "cubos de madera") que en la práctica son el mismo objeto.
Un catálogo común, con lo propio de cada quien adentro
La alternativa es un catálogo compartido: cuando alguien agrega un material que no existía, queda disponible para cualquier otra sala que lo necesite, no solo para la propia. Esto no le saca autoría a quien lo cargó —queda registrado quién lo agregó— pero evita que el mismo objeto real se duplique una y otra vez bajo nombres apenas distintos.
El costo de esto: hace falta un filtro de calidad
Un catálogo compartido crece más rápido que uno aislado, y eso exige cuidar qué entra. Antes de sumar un material nuevo conviene evaluar si es apto para una sala de primera infancia y si no es, en la práctica, el mismo objeto que algo que ya existe con otro nombre — sin ese filtro, un catálogo compartido termina peor que uno por sala. Ver inventario de materiales para cómo se organiza por categoría.
En MiPlani PI, un material que agregás vos queda en el catálogo común, disponible para cualquier sala, con una revisión antes de guardarlo para que el catálogo se mantenga prolijo. Armá tu primera planificación.