Planificar la sala de deambuladores (1 año)
Entre bebés y la sala de 2 años hay un tramo propio, muchas veces subestimado: deambuladores, de los 12 a los 23 meses. El nombre lo dice todo — es la etapa en la que caminar deja de ser una hazaña puntual y se vuelve la forma normal de moverse por el mundo, y eso cambia bastante qué actividad tiene sentido.
Corporeidad sigue siendo central, pero cambia de forma
Con bebés, la exploración es sobre todo sensorial y desde una posición fija o gateando. Con deambuladores, el cuerpo entero entra en juego: subir, bajar, empujar, arrastrar, llevar objetos de un lugar a otro. Una actividad que solo pide estar sentado desaprovecha justo lo que este tramo tiene de más rico.
Autonomía da un salto real
Comer con la propia mano, señalar lo que se quiere en vez de solo llorar, elegir entre dos materiales — la autonomía que en bebés recién empezaba acá se vuelve una fuerza motriz genuina. El adulto sigue siendo indispensable, pero el margen para que el niño o niña decida algo por sí mismo crece mucho.
El lenguaje empieza a acompañar la acción
No hay lenguaje verbal pleno todavía, pero sí las primeras palabras sueltas y una comprensión mucho mayor de lo que se dice que en la etapa anterior. Nombrar en voz alta lo que se está haciendo ("subís", "empujás el carrito") acompaña la actividad y sostiene el eje de lenguaje pre-verbal y verbal sin exigir que el niño responda con palabras.
Una sola variación por actividad, todavía
Igual que con bebés, este tramo se beneficia de actividades con un solo elemento que cambia por vez — dos estímulos nuevos a la vez compiten en lugar de sumar. Ver planificar la sala de bebés para el tramo anterior y planificar la sala de 3 a 5 años para lo que viene después.
En MiPlani PI, el tope de complejidad de deambuladores está calibrado distinto al de bebés y al de 2 años en adelante. Armá tu primera planificación.