Rutinas de sala: de la llegada a la despedida
Entre una actividad de la secuencia y la siguiente hay momentos que se repiten todos los días: la llegada, la merienda, el cambio de pañales o la ida al baño, la siesta, la despedida. Esos momentos son las rutinas de la sala, y merecen tanta atención como cualquier actividad planificada.
Por qué la rutina no es tiempo muerto
Es tentador pensar la rutina como el intervalo entre lo que realmente importa. En la práctica, es al revés: la rutina es donde más se sostiene la autonomía real —vestirse solo, guardar el propio material, pedir ayuda cuando hace falta— y donde el eje convivencia se construye día a día, con más peso que en cualquier actividad puntual.
Qué entra en una rutina
Cada rutina asocia una competencia real del marco curricular con las actividades concretas que la sostienen: qué se hace en la llegada, qué se hace en la merienda, qué se hace en la despedida. No es un horario genérico — es específico de lo que esa sala hace de verdad en cada momento del día.
Un catálogo, no una lista fija
Igual que los materiales o los rincones, las rutinas se eligen de un catálogo con opciones ya cargadas y también se pueden sumar propias cuando ninguna encaja con la forma en que trabaja tu sala. Ver rincones en primera infancia para el otro catálogo que acompaña a la secuencia de actividades.
En MiPlani PI, las rutinas elegidas se agregan al final del documento junto con los rincones, como una tabla clara de qué se hace y con qué competencia se relaciona. Armá tu primera planificación.